¿Por qué hablamos de recalentamiento climático?

Desde mitad del siglo XIX, la temperatura en la superficie de la Tierra ha aumentado globalmente entre 0,6º C y 1º C en Francia. Los últimos años han sido los más cálidos que nuestro planeta ha conocido desde fines de la época glaciar. Visto de este modo, las cifras no parecen impresionantes. Sin embargo, nunca nuestro planeta ha conocido un recalentamiento tan rápido. Y según los científicos, es sólo el comienzo: de aquí al 2100, la temperatura podría aumentar entre 1,5º a 6º C si no hacemos nada.

¿Cuáles son las consecuencias?

Los primeros signos del recalentamiento climático ya son visibles: modificaciones del régimen de las precipitaciones, aumento de la frecuencia y de la intensidad de los fenómenos naturales extremos (tsunamis, huracanes, ciclones, derretimiento de glaciares, etc.).
Finalmente, todo el sistema climático y ecológico de nuestro planeta corre peligro de desregularse acarreando duras consecuencias para la población, en especial para las más vulnerables, y nuestras economías.
La cuestión del recalentamiento climático está íntimamente ligada al de las energías fósiles (petróleo, carbón, gas) cuya combustión necesaria para la producción de energía es responsable del 85% de las emisiones de gas de efecto invernadero. Pronto, será necesario administrar la falta de esas energías, por lo tanto mejor adaptarse desde ahora.

¿Qué es el efecto invernadero?

El efecto invernadero es un fenómeno natural que permite a la Tierra retener una parte de la radiación solar que se refleja en la superficie, antes que vuelva a salir hacia el espacio. Sin él, la temperatura media en la Tierra sería de -18º C. Gracias a él, es de alrededor de 15º C, lo que hace que nuestro planeta sea habitable. Hasta el siglo XIX. El efecto invernadero era sólo natural, debido al 95% de vapor de agua y al CO2 presentes naturalmente en la superficie de nuestro planeta.

¿El CO2 es el único gas de efecto invernadero?

No. Existen varios gases de efecto invernadero cuyo poder de recalentamiento no es igual y que permanecen más o menos por largo tiempo en la atmósfera. Además del vapor de agua, el principal gas de efecto invernadero es el dióxido de carbono (CO2) presente sobre la Tierra en estado natural pero cuya concentración en la atmósfera ha aumentado un 30% desde 1850; en gran parte a causa de la combustión de las energías fósiles.
El metano (CH4) está también presente naturalmente en la Tierra pero su concentración en la atmósfera se ha multiplicado por 2,5 a lo largo de los últimos 150 años como consecuencia de la intensificación de la explotación ganadera, la explotación del gas y del petróleo y del aumento exponencial de los desechos. Por último, el protóxido de azote (N2O), otro gas de efecto invernadero existente en estado natural, ha también visto aumentar su concentración en la atmósfera un 15% como consecuencia de la intensificación de la agricultura y del desarrollo de las industrias químicas. A lo largo de los últimos decenios aparecieron nuevos gases industriales en muchos casos con fuerte poder de recalentamiento, ampliamente superior al del CO2 : gases fluorados (HFV, PFC,…), el hexafluoruro de azufre (SF6), etc.

¿Qué ocurre y por qué el Hombre es responsable?

La Revolución Industrial y más recientemente la mundialización con sus nuevos modos de consumo y de comunicación tuvieron como consecuencia la inyección masiva de gas de efecto invernadero en nuestra atmósfera. ¡El efecto invernadero que debería evitar que tuviéramos frío, se intensifica al punto tal que corremos el riesgo de tener muy pronto demasiado calor! Entonces somos todos responsables y sólo nosotros deberemos invertir la tendencia reduciendo y compensando nuestras emisiones. ¡Por el momento continúan en aumento!

¿Qué habría que hacer para erradicar o limitar el calentamiento climático?

Simplemente limitar nuestras emisiones de gas de efecto invernadero y compensar aquellas que originamos directa o indirectamente. Pero para que esto sea eficaz es necesario que todo el mundo se comprometa, en particular en los países industrializados que son responsables de la gran mayoría de emisiones de gas de efecto invernadero. Para ser más concretos, será necesario que dividamos por cuatro nuestras emisiones de gas de efecto invernadero desde hoy al 2050. ¡Los estados no llegarán solos a lograrlo es por eso que nosotros proponemos a cada uno adoptar una actitud voluntarista!